Reseña de Teoría de una práctica amorosa: libro de poesía de Jessica Atal

La poesía no tiene por qué ser palabras dulces y abstractas que flotan en el aire sin situarse. La poesía puede habitar un cuerpo, puede vivir en una piel que se sabe dañada y oprimida, puede ser una voz que exige “basta”, que demanda “justicia”.

Teoría de una práctica amorosa es claro ejemplo de esto. Jessica Atal, autora, nos dice en la introducción que el objetivo de este conjunto de poemas es denunciar. ¿Denunciar qué? Pues la violencia machista. Su propósito es claro: “Espero que la poesía, desde su espacio revolucionario, contribuya a expandir la conciencia sobre el valor de la mujer y el lugar que ella debe ocupar”.

Poesía y revolución encontraremos en estas páginas. Revolución contra la violencia hacia las mujeres. Revolución frente al femicidio. Revolución frente a esos 50 casos anuales en Chile de mujeres asesinadas por hombres que, por ser o haber sido en algún momento sus parejas, se sienten con el derecho de decidir que sus vidas ya han llegado a su momento final.

Los poemas nos hablan de esa violencia, de cuerpos dolientes, de pieles rasgadas, de una realidad que se escurre, del tiempo que se acaba. El amor y la furia parecen fundirse peligrosamente. Hay muertes, hay suicidios. Hay hombres que violan y violentan de tantas formas, como en el poema “hombre”, donde podemos fácilmente entender todos esos verbos adjudicados a ese sujeto masculino que maniobra a un sujeto femenino que, en realidad, no puede ser sujeto, sino solo objeto de posesión, objeto de deseo, objeto de odio.

Podemos sentirnos tentadas a dejar de leer cuando encontramos ciertos versos que incomodan o que hasta duelen, pero animo a no parar, sino a preguntarnos: ¿por qué me duele? Y si eres mujer (o sujeto disidente, agrego a modo sumamente personal), la respuesta puede ser sencilla: porque te identifica. Porque leer palabras como “sangre coagulada/ de mi almohada” es como ver un futuro alterno posible, una realidad cercana, una ventana hacia el mundo que hoy nos deja desprotegidas frente a la violencia patriarcal, a un mundo que nos presentó el amor como un terreno de batalla, que nos permitió ser dañinas y también dañadas, actuando justificadas por el “amor”.

Y no sólo pensamos en violencia física. No es esa violencia la única que encontrarás en este libro. Teoría de una práctica amorosa, haciéndole honor a su nombre, nos deja ver muchos aspectos de una relación; aspectos que son universales y normalizados, pero que no por ende siempre son sanos. Podemos leer el sentir de alguien que ama o que ha dejado de amar, que ha sido amada y mal amada también. Leer a  alguien que pregunta y que no siempre obtiene respuesta. Alguien que fácilmente puede ser una misma. Tanto así que casi esperamos ver nuestros nombres en la dedicatoria que cada poema tiene. Tan identificadas podemos sentirnos que no sería raro que nuestros nombres estuvieran entre los de Alejandra Pizarnik y Janis Joplin. Porque entendemos las ambivalencias que puede tener una práctica amorosa.

Te invito a que leas este libro y te invito a participar en nuestro concurso. Así es: ¡sortearemos un ejemplar de la Teoría de una práctica amorosa de Jessica Atal en nuestro Instagram @cultufem! No te quedes sin participar.

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