#Review «Lucy y el hilo» de Vanessa Roeder

En el momento en que abrí el libro de imágenes de debut de Vanessa Roeder, «Lucy y el hilo» recordé a mi propia niña curiosa de 7 años.

En la historia, Lucy encuentra un hilo rojo brillante y le da un pequeño tirón. Cuando no pasa nada, tira más y más fuerte hasta que se encuentra cara a cara con Hank, un oso cuyos pantalones acaba de desenredar por completo. Al igual que Lucy, fui curiosa y con una imaginación vivída y a veces me metía en situaciones sin pensar exactamente las cosas. Probé en una habitación completa la veracidad de la temperada lavable, inundé la cocina mientras realizaba experimentos elaborados (y no autorizados) y, más notorio en mi cuerpo, me decoloré con 7 años el pelo y tuve flequillo rubio. Al igual que Lucy, me vi tan atrapada en la curiosidad (¿Qué es esto? ¿Cómo lo usas? ¿Puedo hacer que mi cara huela bien?) A veces no consideraba qué podría salir mal.

Lo que me encanta de «Lucy y el hilo» es que no trata de aplastar esa chispa mágica de curiosidad asustando a los niños con grandes consecuencias. En cambio, los alienta a ser creativos y usar habilidades de resolución de problemas para hacer las cosas bien cuando se han equivocado.

Hank, el oso, no está contento de que le falten los pantalones, pero cuando queda claro que una simple disculpa no va a solucionar el problema que ha causado, Lucy no se rinde. En cambio, se arremanga y trabaja incansablemente para encontrar una solución aceptable al problema de los pantalones perdidos de Hank usando solo la cuerda roja que comenzó este desastre en primer lugar. Cuando los tutús y los peinados tontos no funcionan para hacer feliz a Hank, se hace un suéter largo y deja que Hank use su vestido a rayas como falda.

¡Finalmente, Hank está feliz! Y eso hace feliz a Lucy también. Hasta que Lucy corta la cuerda que los mantiene unidos. En algún lugar en medio de todo el intercambio, Lucy y Hank desarrollaron una amistad bastante improbable. Han formado un vínculo especial y ya no quieren estar separados. La sola idea de eso los pone a ambos un poco tristes. Al final, la cadena roja que causó todos estos problemas termina siendo lo que une su amistad.

Con ilustraciones dulces y tontas que se hacen completamente en negro, blanco y rojo y un lenguaje simple y directo, este libro enseña a los niños la importancia de la creatividad y la perseverancia y muestra la belleza que puede desplegarse gracias a él. También es un recordatorio adorable de que puedes encontrar a tu mejor amigo en el último lugar en el que piensas buscar.

Gracias a Ediciones Urano por el ejemplar. Ya puedes conseguir este libro es tu librería favorita

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